
Hola amig@s
Donde quiera que estés, espero te encuentres mejor este día o por lo menos lo suficientemente animad@ para leer estas palabras.
Sé que te sientes sol@ luchando contra lo que no conoces & en el proceso te sientes muy agotad@; has visto tantos médicos que perfectamente podrías hacer un ranking; has aprendido con cada nuevo dolor a reconocer partes de tu cuerpo que ni sabías que tenías o no te dabas cuenta; has experimentado la desilusión ante cada tratamiento fallido o ante cada nuevo síntoma, así como aquella desilusión producida ante la enorme pila de exámenes que no reflejan para nada el cómo te sientes; sé que piensas en el tiempo que te has visto obligada a invertir entre visitas médicas, tratamientos, terapias, médicos alternativos etc. & puede que hayas alcanzado a sentirte mejor o que en el peor de los casos nada de aquello te haya hasta ahora servido, excepto, para saber que desarrollaste la virtud de la paciencia.
No todo ha sido fácil, la mayoría de las cosas no lo son, tienes algo con lo que lidiar todos los días & te trae más incertidumbres que respuestas, incluso tu familia no sabe ni cómo tratarte & aunque se esfuercen & hagan lo mejor que pueden, esta lucha definitivamente te toca sola, pues nadie se puede llegar a imaginar la cantidad de cosas que pasan por tu cuerpo & también por tus pensamientos, & además también esta aquello que no quieres abrumarlos con tus dolencias pues no quieres convertirte en la “carga” de la familia.
Sé que lloras más a menudo, en silencio, no solo de dolor físico, también de dolor del alma, porque ya no te ves como antes, porque ya no haces lo que antes & porque tienes mucho miedo de lo que puede venir después, prefieres cerrar los ojos & obligarte a dormir para desconectarte por escasas horas & simplemente dejar de sentir.
Tantas cosas has tenido que dejar atrás & otras que ya ni siquiera hacen parte de tus planes, & esto te hace preguntarte con frustración, ¿por qué?, cómo puede correr el tiempo tan rápido si tú ahora vas lento, cómo puedes hacerte la o el fuerte cuando sientes que se te agotan las fuerzas & tus tristezas se prolongan hasta convertirse en depresión.
Desde tu cama, todas las noches, haces aquellos nuevos rituales para tratar de relajarte & procurarte dormir mejor; esas manos que tanto han hecho por ti, ahora reposan pesadamente en tu cuerpo cargadas de un fibra áspera & rígida, & se portan torpemente en cada desafío, porque se te ha vuelto un desafío peinar tu cabello o amarrar tus zapatos, puede que no siempre sea así, pero sí en los días de crisis. Entonces tus pies también se han vuelto difíciles de manejar porque el simple hecho de levantarlos o bajarlos, te impone armarte de más “paciencia” & buscar nuevas posturas. Respiras agotada, porque el dolor agota & porque, admitámoslo, estar tomando tantos medicamentos (pastillas) para todo, no reconforta en lo más mínimo.
En tus días más difíciles, aquellos cuando la crisis te sobreviene, te sientes tan minúscula, te sientes tan desprotegid@ & más sol@ que nunca, tu cabeza quiere explotar no solo por el dolor si no por los pensamientos negativos que se te cruzan con facilidad, de nuevo en tu cama, porque tu cuerpo no da más, te quedas acostad@ mirando a la nada porque el sueño no viene (el dolor no lo deja), y te viene la pregunta ¿hasta cuándo?, & ojo, ya no es ¿hasta cuándo de esta enfermedad? es más bien ¿hasta cuándo podré soportarla?; porque así somos, porque es literalmente una lucha cuerpo a cuerpo con un fantasma que habita en nosotr@s.
Todo lo que he dicho anteriormente lo has vivido en mayor o en menor medida, & lo más probable es que esto ni siquiera cubra todo lo que te pasa, no pretendo hacerlo porque como sabes es difícil, solo quiero decirte que ¡no te rindas!, por más retador que sea esto cada vez, ¡no te rindas!, por cada pensamiento negativo & triste, ¡no te rindas!, por cada incomprensión de amigos, familiares, conocidos & médicos, ¡no te rindas!, porque si no te rindes yo no me rendiré, porque si sigues intentándolo, a pesar de esto & sigues adelante yo lo haré también, & aunque no nos conozcamos compartimos similares sentimientos, & como tú yo necesito creer que al final de todo estaremos bien, no como quisiéramos es verdad, pero vivas sabiendo que nuestra experiencia hará que otras personas no se rindan también.
Dios te bendiga & te conceda más días de mejoría, que la mujer & el hombre que veas en el espejo sea más el reflejo de aquella o aquel que se ha vuelto más valiente & fuerte, & yo desde la distancia haré lo propio para estar a la altura de tu compromiso que será el mismo, ¡No rendirnos jamás!.
Un suave abrazo & Dios te bendiga.
Ánimo sólo tenemos una vida & no pensemos en permitir que la depresión & el pánico nos quite la alegría de vivirla
AUTORA: VanesaVelandia.
Miembro Asodep
30 ideas sobre “Carta de apoyo a las personas con Depresión”
Querida depresión:
Hace mucho tiempo que nos conocemos y es la segunda vez que me reencuentro contigo, ¿Sabes? No sé qué impulso me dio fuerzas para echarte de mi vida y volver a ser yo, pero un día te gané, fueron dos años muy intensos donde perdí a gente que quería y sobre todo me perdí a mi y justo cuando todo parecía que iba bien, cuando me estaba volviendo a conocer, llegaste de nuevo mucho más fuerte que la primera.
Contigo, junto a la baja autoestima, aprendí que todo el mundo estaba contra mi, que la vida no vale la pena, que siempre tengo mala suerte, y que, aunque me esfuerce nunca consigo nada, ni siquiera vale la pena esforzarse.
Me enseñaste que no valgo, que no merezco lo mejor, y que tienes más fuerzas que yo y eres capaz de destruir mis sueños, llevándote mi felicidad y dejándome remordimiento, culpabilidad y frustración, haciéndome sentir una inútil y recordando una y otra vez mi pasado.
Pero…¿sabes qué? Estoy en proceso de reconstrucción, y me tocará desaprender todo lo que me has enseñado durante tantos años. Me estoy dando cuenta de que la vida no es de color de negro, aunque tampoco es rosa como nos gustaría, que el color lila intermedio está muy bien, muy bien, estoy aprendiendo que hay que luchar por uno mismo, por lo que se quiere y por quien se quiere, que aunque cueste, con esfuerzo, paciencia y confianza se van consiguiendo las cosas, pasito a pasito, y si no, al menos se intentan con toda la fuerza que uno tenga.
También estoy aprendiendo que soy más fuerte de lo que creía, y que aunque me hayas echado mucho pulsos, y ganaste mil batallas, al final yo conseguiré ganar la guerra. Y que no soy una eminencia, pero tampoco una persona sin valor, que tengo defectos, pero también muchas virtudes, mucho que aportar, y que encontraré personas que me querrán con estas dos partes.